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sábado, 12 de noviembre de 2011

Entrevista
Entrevista
Nuevas Estéticas
Nuevas teorias del valor -Caracterización

domingo, 23 de octubre de 2011

Oh fortuna- Carmina Burana



Todos la han escuchado: en alguna película, en algún momento, en algún lugar. Pero no todos saben su nombre, su procedencia, su antigüedad.

Hablamos del Fortuna Imperatrix mundi (también llamado O Fortuna por sus palabras iniciales), coro principal que abre y cierra los Carmina Burana (1). Para saber qué son los Carmina Burana dejemos que su título original nos dé un adelanto: Cantionibus profanae cantoribus et choris cantandae comitantibus instrumentis atque imaginibus magicis. Esto es: “Canciones profanas para solistas y coro con acompañamiento para instrumentos e imágenes mágicas”.

Entonces, ¿por qué Carmina Burana? Literalmente significa “Poemas o canciones de Beuren”. Esta obra, musicalizada por el compositor alemán Carl Orff (1895-1982) y estrenada en 1937, está basada en textos escritos en latín y en alemán antiguo durante el s. XIII. El título con el que es reconocida en todo el mundo está compuesto de dos palabras en latín: Carmina que significa, como ya dijimos: cantos, poemas(2) y Burana forma latinizada del nombre del lugar, Beuren, Baviera, donde estaba el convento donde fueron hallados en el s. XIX dichos textos.

Básilica de San Pedro



Como obra arquitectónica, es considerada como el mayor edificio de su época.
La configuración actual de la basílica en forma de cruz latina fue obra de Carlo Maderno, quien durante el pontificado de Pablo V añadió tres crujías nuevas y proyectó la fachada, compuesta de órdenes gigantes de columnas y balconadas. La basílica se dio por concluida en 1626 y consagrada solemnemente por el papa Urbano VIII, aunque todavía quedaban muchos detalles por finalizar.
Gian Lorenzo Bernini, a instancias de Alejandro VII, proyectó la inmensa Plaza de San Pedro y la columnata que la rodea. Encima de ella y por todo el perímetro de la plaza se aprecian numerosas estatuas de santos y santas de todas las épocas y lugares. Encima de la fachada de la basílica, las estatuas de once de los Apóstoles (exceptuando Judas Iscariote), San Juan Bautista y, en el centro, Cristo. Bernini fue también el responsable de acometer los diseños y planos para las torres campanario que debían completar la fachada dejada por Maderno; la única torre completada bajo la dirección de Bernini, entre 1638 y 1641, tuvo que ser demolida poco después de su elevación ante los evidentes signos de inestabilidad de la estructura. Los relojes que ocupan los extremos de la fachada se incluyeron a finales del siglo XVIII, y son obra de Giuseppe Valadier, quien, asimismo, situó la inmensa campana fundida previamente en uno de los cuerpos laterales, que son todo cuanto puede considerarse como campanario una vez que se determinó no volver a plantear la construcción de torres en la fachada.

Mentefacto Filosofía del Arte

Mapa Conceptual Unidad 2 Filosofía del Arte

Revolución Francesa

Paul Gauguin: El arte es plagiador o revolucionario.

LAS BELLAS ARTES

Aquellos objetos hechos por el hombre que de una manera absoluta o primaria actúan estéticamente en la experiencia humana.

viernes, 21 de octubre de 2011

SITUACIÓN PROBLEMA

EL ARTE - FILOSOFÍA
Guía Para Subir Archivos a Blogger

lunes, 10 de octubre de 2011

La actitud estética- Susanne K

Susanne K- La actitud Estética

La incapacidad del hombre

“La liberación del hombre de su culpable incapacidad. La incapacidad significa la imposibilidad de servirse de su inteligencia sin la guía de otro. La incapacidad significa la imposibilidad de servirse de su inteligencia sin la guía de otro. Esta incapacidad es culpable porque su causa no reside en la falta de inteligencia sino de decisión y valor para servirse por sí mismo de ella sin la tutela de otro. Ten el valor de servirte de tu propia razón! : He aquí el lema de la ilustración” Rousseau


martes, 4 de octubre de 2011

Trabajo colaborativo 1 Grupo 401210_1

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TRABAJO COLABORATIVO No.1
GRUPO 401210_1





WILLIAM FERNANDO PARRA GALINDO
ORLANDO CARDONA LONDOÑO
RONIS ENRIQUE BARRIOS
HERNESTO HERNANDEZ
DUMAR PEREZ NIÑO





UNIVERSIDAD NACIONAL ABIERTA Y A DISTANCIA “UNAD”
ESCUELA DE CIENCIAS SOCIALES, ARTES Y HUMANIDADES
PROGRAMA FILOSOFIA
ESTETICA
OCTUBRE 04 DE 2011
TRABAJO COLABORATIVO No.1
GRUPO 401210_1




WILLIAM FERNANDO PARRA GALINDO
ORLANDO CARDONA LONDOÑO
RONIS ENRIQUE BARRIOS
HERNESTO HERNANDEZ
DUMAR PEREZ NIÑO


Tutor
Dr. Cesar Oswaldo Ibarra




UNIVERSIDAD NACIONAL ABIERTA Y A DISTANCIA “UNAD”
ESCUELA DE CIENCIAS SOCIALES, ARTES Y HUMANIDADES
PROGRAMA FILOSOFIA
ESTETICA
OCTUBRE 04 DE 2011


La estética es la rama de la filosofía que tiene por objeto el estudio de la esencia y la percepción de la belleza. Formalmente se la ha definido también como "ciencia que trata de la belleza de la teoría fundamental y filosófica del arte". La palabra deriva de las voces griegas αἰσθητική (aisthetikê) «sensación, percepción», de αἴσθησις (aisthesis) «sensación, sensibilidad», e -ικά (ica) «relativo a».

Es la rama de la filosofía que se ocupa de analizar los conceptos y resolver los problemas que se plantean cuando contemplamos objetos estéticos. Objetos estéticos, a su vez, son todos los objetos de la experiencia estética; de ahí que, sólo tras haber caracterizado suficientemente la experiencia estética, nos hallamos en condiciones de delimitar la clases de objetos estéticos. Aunque hay quienes niegan la existencia de cualquier tipo de experiencias específicamente estéticas, no niegan, sin embargo, la posibilidad de formar juicios estéticos o de dar razones que avalen dichos juicios; la expresión «objeto estético» incluiría, pues, aquellos objetos en torno a los cuales se emiten tales juicios y se dan tales razones.

 La estética se formula en las cuestiones típicamente filosóficas de  ¿Qué quiere usted decir? y ¿Cómo conoce usted?, dentro del campo estético, al igual que la filosofía de la ciencia se plantea esas mismas cuestiones en el campo científico. Así pues, los conceptos de valor estético o de experiencia estética, lo mismo que toda la serie de conceptos específicos de la filosofía del arte, son examinados en la disciplina conocida con el nombre de estética; y preguntas tales como ¿Qué es lo que hace bellas a las cosas?, o ¿Qué relación hay entre las obras de arte y la naturaleza? -y cualesquiera otras cuestiones específicas de la filosofía del arte-, son cuestiones estéticas; por consiguiente, la estética estudia las razones y las emociones estéticas, así como las diferentes formas del arte. La Estética, así definida, es el dominio de la filosofía que estudia el arte y sus cualidades, tales como la belleza, lo eminente, lo feo o la disonancia.
Lo estético: no se funda en conceptos, no se puede medir: "No puede haber ninguna regla de gusto objetiva que determine por conceptos lo que sea bello, puesto que todo juicio de esta fuente es estético, es decir, que su motivo determinante es el sentimiento del sujeto y no un concepto del objeto". No hay ciencia sino crítica de lo bello. La sensación sensorial es incomunicable. La comunicación viene de lo común (u ordinario) a todos.

Objeto de estudio de la estética

La estética es la ciencia que estudia e investiga el origen sistemático del sentimiento puro y su manifestación, que es el arte, según asienta Kant en su "Crítica del juicio". Se puede decir que es la ciencia cuyo objeto primordial es la reflexión sobre los problemas del arte. Si la Estética es la reflexión filosófica sobre el arte, uno de sus problemas será el valor que se contiene en su forma de manifestación cultural, y aunque un variado número de ciencias puedan ocuparse de la obra de arte, sólo la Estética analiza filosóficamente los valores que en ella están contenidos.

¿Qué quiso decir Kant cuando afirmó: "La complacencia que determina los juicios del gusto es ajena a todo interés. Llamamos interés a la complacencia que lleva aparejada para nosotros la representación de la existencia de un objeto"?.

Kant (CJ, § 1) dice: el juicio del gusto (para diferenciar si algo es bello o no) no es un juicio de conocimiento, no es lógico sino estético, pues mediante el mismo no se señala nada del objeto de la representación, sino como se siente afectado el sujeto por la representación.

EL sentimiento de placer y displacer, que funda una muy particular facultad de diferenciación y enjuiciamiento, no aporta nada al conocimiento.
La capacidad de los hombres de comunicarse sus pensamientos exige una relación de la imaginación y del entendimiento para asociar a los conceptos intuiciones y a éstas, a su vez, conceptos que se juntan en un conocimiento; pero entonces la concordancia de ambas facultades del espíritu es conforme a ley, bajo la presión de determinados conceptos. Sólo cuando la imaginación, en su libertad, despierta el entendimiento, y éste, sin concepto, pone la imaginación en un juego regular, entonces se comunica la representación, no como pensamiento, sino como sentimiento interior de un estado del espíritu, conforme a fin.
El gusto, pues, es la facultad de juzgar a priori la comunicabilidad de los sentimientos que están unidos con una representación dada (sin intervención de un concepto).
Así pues, en consideración del principio del gusto, muestra la siguiente antinomia:
1. Tesis: El juicio del gusto no se funda en conceptos, pues de otro modo, se podría disputar (decidir por medio de pruebas) sobre él.
2. Antítesis: El juicio del gusto se funda en conceptos, pues de otro modo, no se podría, prescindiendo de su diferencia, ni siquiera discutir sobre él (pretender un necesario acuerdo de otros con ese juicio) [...].
Ahora bien, toda contradicción desaparece si digo: el juicio del gusto se funda en un concepto (el de un fundamento, en general, de la finalidad subjetiva de la naturaleza para el juicio), por el cual, empero, no se puede conocer ni demostrar nada en consideración del objeto, porque ese concepto es, en sí, indeterminable, y no sirve para el conocimiento; pero el juicio del gusto recibe, por medio de éste, sin embargo, al mismo tiempo, validez para cada cual [...] porque el fundamento de determinación está quizá en el concepto de lo que puede ser considerado como el substrato suprasensible de la humanidad.


BIBLIOGRAFÍA

Fundamentos, en M. C. Beardsley y J. Hospers, Estética, Cátedra, Madrid 1976, p. 97-98.
Crítica del juicio, § 40 (Espasa Calpe, Madrid 1991, 5ª ed., p. 248).
Crítica del juicio, § 56-57 (Espasa Calpe, Madrid 1991, 5ª ed., p. 301-303).
Friedrich Kainz, Estética, trad. de Wenceslao Roces, Fondo de Cultura Económica, México, D. F., 1952, pp. 56 59 y 72 75. Publicado por Luz del C. Magaña

Sentimiento y Forma, UNAM, México 1967, p. 298-300.




Enlaces relacionados con la primera unidad


sábado, 24 de septiembre de 2011


La estética es la rama de la filosofía que tiene por objeto el estudio de la esencia y la percepción de la belleza. Formalmente se la ha definido también como "ciencia que trata de la belleza de la teoría fundamental y filosófica del arte". La palabra deriva de las voces griegas αἰσθητική (aisthetikê) «sensación, percepción», de αἴσθησις (aisthesis) «sensación, sensibilidad», e -ικά (ica) «relativo a».

Es la rama de la filosofía que se ocupa de analizar los conceptos y resolver los problemas que se plantean cuando contemplamos objetos estéticos. Objetos estéticos, a su vez, son todos los objetos de la experiencia estética; de ahí que, sólo tras haber caracterizado suficientemente la experiencia estética, nos hallamos en condiciones de delimitar la clases de objetos estéticos. Aunque hay quienes niegan la existencia de cualquier tipo de experiencias específicamente estéticas, no niegan, sin embargo, la posibilidad de formar juicios estéticos o de dar razones que avalen dichos juicios; la expresión «objeto estético» incluiría, pues, aquellos objetos en torno a los cuales se emiten tales juicios y se dan tales razones.

 La estética se formula en las cuestiones típicamente filosóficas de  ¿Qué quiere usted decir? y ¿Cómo conoce usted?, dentro del campo estético, al igual que la filosofía de la ciencia se plantea esas mismas cuestiones en el campo científico. Así pues, los conceptos de valor estético o de experiencia estética, lo mismo que toda la serie de conceptos específicos de la filosofía del arte, son examinados en la disciplina conocida con el nombre de estética; y preguntas tales como ¿Qué es lo que hace bellas a las cosas?, o ¿Qué relación hay entre las obras de arte y la naturaleza? -y cualesquiera otras cuestiones específicas de la filosofía del arte-, son cuestiones estéticas; por consiguiente, la estética estudia las razones y las emociones estéticas, así como las diferentes formas del arte. La Estética, así definida, es el dominio de la filosofía que estudia el arte y sus cualidades, tales como la belleza, lo eminente, lo feo o la disonancia.
Lo estético: no se funda en conceptos, no se puede medir: "No puede haber ninguna regla de gusto objetiva que determine por conceptos lo que sea bello, puesto que todo juicio de esta fuente es estético, es decir, que su motivo determinante es el sentimiento del sujeto y no un concepto del objeto". No hay ciencia sino crítica de lo bello. La sensación sensorial es incomunicable. La comunicación viene de lo común (u ordinario) a todos.



Objeto de estudio de la estética

La estética es la ciencia que estudia e investiga el origen sistemático del sentimiento puro y su manifestación, que es el arte, según asienta Kant en su "Crítica del juicio". Se puede decir que es la ciencia cuyo objeto primordial es la reflexión sobre los problemas del arte. Si la Estética es la reflexión filosófica sobre el arte, uno de sus problemas será el valor que se contiene en su forma de manifestación cultural, y aunque un variado número de ciencias puedan ocuparse de la obra de arte, sólo la Estética analiza filosóficamente los valores que en ella están contenidos.

¿Qué quiso decir Kant cuando afirmó: "La complacencia que determina los juicios del gusto es ajena a todo interés. Llamamos interés a la complacencia que lleva aparejada para nosotros la representación de la existencia de un objeto"?.

Kant (CJ, § 1) dice: el juicio del gusto (para diferenciar si algo es bello o no) no es un juicio de conocimiento, no es lógico sino estético, pues mediante el mismo no se señala nada del objeto de la representación, sino como se siente afectado el sujeto por la representación.

EL sentimiento de placer y displacer, que funda una muy particular facultad de diferenciación y enjuiciamiento, no aporta nada al conocimiento.
La capacidad de los hombres de comunicarse sus pensamientos exige una relación de la imaginación y del entendimiento para asociar a los conceptos intuiciones y a éstas, a su vez, conceptos que se juntan en un conocimiento; pero entonces la concordancia de ambas facultades del espíritu es conforme a ley, bajo la presión de determinados conceptos. Sólo cuando la imaginación, en su libertad, despierta el entendimiento, y éste, sin concepto, pone la imaginación en un juego regular, entonces se comunica la representación, no como pensamiento, sino como sentimiento interior de un estado del espíritu, conforme a fin.
El gusto, pues, es la facultad de juzgar a priori la comunicabilidad de los sentimientos que están unidos con una representación dada (sin intervención de un concepto).
Así pues, en consideración del principio del gusto, muestra la siguiente antinomia:
1. Tesis: El juicio del gusto no se funda en conceptos, pues de otro modo, se podría disputar (decidir por medio de pruebas) sobre él.
2. Antítesis: El juicio del gusto se funda en conceptos, pues de otro modo, no se podría, prescindiendo de su diferencia, ni siquiera discutir sobre él (pretender un necesario acuerdo de otros con ese juicio) [...].
Ahora bien, toda contradicción desaparece si digo: el juicio del gusto se funda en un concepto (el de un fundamento, en general, de la finalidad subjetiva de la naturaleza para el juicio), por el cual, empero, no se puede conocer ni demostrar nada en consideración del objeto, porque ese concepto es, en sí, indeterminable, y no sirve para el conocimiento; pero el juicio del gusto recibe, por medio de éste, sin embargo, al mismo tiempo, validez para cada cual [...] porque el fundamento de determinación está quizá en el concepto de lo que puede ser considerado como el substrato suprasensible de la humanidad.

Bibliografía
Fundamentos, en M. C. Beardsley y J. Hospers, Estética, Cátedra, Madrid 1976, p. 97-98.
Crítica del juicio, § 40 (Espasa Calpe, Madrid 1991, 5ª ed., p. 248).
Crítica del juicio, § 56-57 (Espasa Calpe, Madrid 1991, 5ª ed., p. 301-303).